. Melancolías y anhelos
- Rocío Molina / Flamenco/Copla
El anhelo y la melancolía en la creación son como los cantes de ida y vuelta, se deslizan entre las armonías del recuerdo y rembranzas y se escurren entre las disonancias del riesgo, la evolución, el desapego y el deseo, un ir y venir, un renegar y echar de menos.
Dicho de otra forma, es en ese vaivén o venivá donde aparece el destello e ilusión de lo que queda por vivir, así como la agria y melancólica ausencia de lo que se vivió.
Dos modos de ser una misma realidad.
En la ruta del perpetuo cambio y constante mutabilidad, no hay unidireccionalidad en los andares, sino un ardiente e imprevisible chispazo de esperanza de trascender, germinar, madurar. Un jadeo, un deseo, un hálito con melancolía infinita que te hace creer y proseguir para después anhelar.
Ese andar parece correr riesgo con el tedio de entrar en las inercias sobre los modelos, creencias e ideologías que tan a menudo caen en el engaño de la razón.
Toda esa añoranza de lo que fue, frente a una irrevocable realidad cambiante, generan en el artista un vacío de las sensaciones, el cual será tomado como impulso hacia la creación, quien además sabe muy bien convivir con el abismo. De ahí un acertado presentimiento de la muerte, y de ahí nuestro acelerado anhelo de sensaciones nuevas.
Como diría Julián Marías; el avance paso a paso tiene, sí, trascendentes pero también 'jondos' remansos.
Ahora detengámonos un momento, allá donde estés, para escuchar la luminosa y ahogada voz de Antonio Machado.
Huye del triste amor,
amor pocato sin peligro,
sin venda ni aventura
que espera del amor prenda segura
cuando en amor locura es lo sensato.
Antonio Machado
