El Bataraz
Estilo: Teatro
MIMETIZARSE A TRAVÉS DE LA MEMORIA.
EL BATARAZ, novela escrita por Mauricio Rosencof. Texto adaptado al teatro por Joaquín Doldán y Mauricio Rosencof.
Unipersonal dirigido por J. Doldán e interpretado por Agustín Camacho en la Sala 0 del Teatro El Galpón, creando un clima intimidta que coloca al espectador en el lugar de uno de los rehenes de la dictadura, integrante del MLN Tupamaros.
Una historia que nos sumerge en los rincones más sordidos e inhumanos a los que se sometía a estos detenidos.
En el transcurso de esta hora y pico el protagonista nos sumerge en una montaña rusa de emociones, haciendo que seamos testigos presenciales de un teatro testimonial, tan necesario para recobrar está memoria que es la misma memoria para las generaciones que no vivieron estos años oscuros de nuestro país.
LA SOLEDAD QUE SE COMPARTE
De acuerdo al nombre de esta obra, hay un elemento que irrumpe en la verdad o en la ficción y es el gallo Bataraz. ¿Cual es el sentido de esta ave en una reducida y sucia celda? ¿Es para dignificar o para humillar al reo?
Y así se pueden hacer varias interpretaciones. Lo cierto es que Rosencof hermana con mucha poesía a estos dos seres que logran tener un contacto muy cercano, al punto que por momentos se sobreponen sus "personalidades" creando una suerte de calco.
Agustín Camacho logra ponerse en la piel de esa persona-personaje, trasmitir lo aberrante y también una cuota de esperanza desde el lugar más cruel y solitario.
Se crea un casi diálogo real entre el detenido, torturado y depresivo "pichi" y un ser también " enjaulado", herido y sometido en una dualidad humano-animal.
Está comunicación crea ese vínculo y nos remitiremos al final sin nombrarlo.
El director Joaquín Doldán dirige con gran destreza este trabajo, consiguiendo que Camacho cree y sostenga este encuentro entre el dolor y la poética salvadora.
Un gran trabajo en este espacio donde Camacho nos trasmite todo en firma muy limpia y solvente.
Nos interesa poner el foco no solo en el texto que tiene un peso muy contundente para entender el recorrido de esos años desde la mirada despiadada de un rehén - escritor que sabe mirar desde el afuera, si no también desde la interpretación sobresaliente y todos los elementos que hacen del soporte de esta obra. Y así destacamos ese "entorno" real como son las luces de J. Ernesto Perazza y Joaquín Doldán que crean un clima de encierro y sofoco.
El vestuario sugerente y bien ideado a cargo del Taller de vestuario de la Casa de la Pólvora, la construcción del gallo que se muestra tan real a cargo de Javier Ernesto Perazza (integrante de Títeres Cachiporra), la ambientación musical de Francisco Sarezch, el maquillaje muy cuidado ( no adelanto, hay que ver este trabajo) de María Puentes.
La asistencia de dirección de Daniel Torres y la producción general es de We producciones .
Resumen final. Este gallo es símbolo de la libertad, el delirio y la ternura ,se convierte en interlocutor, compañero y espejo del alma del protagonista. A través de esta figura , Rosencof exploración como el amor, la poesía y la fantasía puedan florecer en medio de la abyeccion. El gallo es metáfora, es voz Interior, en definitiva es resistencia.
Identidad y desdoblamiento.
El protagonista se fragmenta y se reconstruye en diálogo con su imaginación. La lectura de la ternura en el horror se muestra como la posibilidad del afecto en medio de la violencia institucional.
Esta es una lectura para explicar como desde ese sentimiento se puede explorar la historia desde 1972 a 1985 construida desde este encierro.
En resumen, un texto histórico, dirigido con precisión y actuado desde la conciencia de real composición.
En poco tiempo este equipo teatral estará en España mostrando el talento uruguayo y eso nos parece estupendo. Esta es nuestra mejor carta de presentación fuera de fronteras. A pesar de todas las complicaciones que atraviesa nuestro teatro independiente , Resiste y se muestra!!!
María Rosa Carbajal Spagnuolo, Presidenta ACTU.